martes, 28 de enero de 2014

TRASTORNO LÍMITE DE LA PERSONALIDAD.

             Los  trastornos de la personalidad constituyen un grupo de síndromes caracterizados por una alteración persistente de la forma de relacionarse con el entorno, que hace imposible el funcionamiento y el crecimiento personal. Estas alteraciones no son secundarias a otras enfermedades mentales como la esquizofrenia o los trastornos del humor, sino que son primarias y se producen por alteraciones en el desarrollo de los componentes básicos de la personalidad, como la identidad, los vínculos de apego o la regulación emocional. Los síntomas afectan a la conducta, a los sentimientos, a la forma de entender el mundo y a la capacidad de autogobierno personal. Los trastornos de la personalidad, a diferencia de los trastornos psicóticos persistentes, no tienen alterado el juicio de la realidad.
            Entre los trastornos de la personalidad, el Trastorno Límite de la Personalidad (TLP) es el más relevante en las consultas clínicas por su alta prevalencia y por la grave disfunción que produce.
               El TLP aparece en edades jóvenes, entre los 15 y los 25 años, y se manifiesta con inestabilidad emocional, accesos de ira y conductas suicidas o autolesiones. El joven se muestra hipersensible y con una reactividad emotiva exagerada, que conduce a las crisis de ira con frecuentes agresiones verbales, rotura de objetos o autolesiones. El recurso al intento de suicidio, con mayor o menor gravedad, es muy frecuente y no debe nunca minimizarse como si fuera una simple “llamada de atención”. En el momento del intento de suicidio el paciente está experimentando una vivencia personal de desesperación asociada a una autoimagen muy negativa.
                El trastorno se acompaña con mucha frecuencia de fracaso escolar o laboral y se caracteriza además por el establecimiento de relaciones sentimentales inestables, tormentosas y repetidas. Las relaciones familiares suelen ser muy tensas y crispadas. Es también muy frecuente el abuso de alcohol y de otras drogas y otras formas de impulsividad como las conductas sexuales de riesgo o los trastornos de la conducta alimentaria.

        Intervienen varias causas del trastorno: La genética es importante y afecta a los rasgos de impulsividad y a la hipersensibilidad. En una proporción considerable de casos existen antecedentes de traumas infantiles por abusos físicos o sexuales. La existencia de trastornos de personalidad, trastornos del humor o alcoholismo en la familia es también un factor favorecedor del trastorno. Y otra causa importante actualmente son la falta de límites en los modelos educativos.

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